¿Y ahora, quien podrá defendernos?

Publicado el 15.01.2020.10:09 pm

por Ricardo Ríos Calderón  *

La esencia principal de los políticos es la intermediación, ya sea entre clases sociales o diversos grupos. Es decir,  los políticos son representantes de.

Ejemplifiquemos esa breve caracterización: Un diputado del Estado Lara, del circuito X, es representante de esa población, al menos en términos formales. En EEUU, por su parte, las cosas suelen ser más  transparentes y se sabe que el Senador X o Y, es representante de X o Y empresa o grupo económico.

También ocurre que hay políticos que se forman una carrera siendo representantes de los trabajadores, vienen del mundo sindical. O algunos son representantes gremiales y como es de esperar, defiende los intereses de ese gremio determinado. Consecuentemente, sobre todo en los  Parlamentos del mundo, ocurren juegos de fuerza, alianzas, imposiciones etc. todo basado en la lógica de diversos políticos que representan algún sector de la sociedad.

Ahora bien; ¿Qué pasa si, por las razones que sean,  gran parte de los políticos dejan de representar a su grupo? Por una parte (según observo) se convierten en una especie de club que se justifica a sí mismo, pero que sin duda no logra (ni persigue) ninguna reivindicación sustantiva.

Por su parte, los grupos ex representados se dan cuenta que ya no tienen representantes y buscan abrirse sus propios caminos, ya sea de manera individual (alejándose dramáticamente del tema político y dedicándose a resolver sus problemas de la manera que crea conveniente) o de manera conjunta (buscan comunicaciones puntuales y directas con quien maneja el poder fácticamente).

El resultado es dramático. Por una parte la “clase” política se reduce a meros conversadores de TV, y la sociedad se ve envuelta en un entorno de anomia generalizada y es empujada al más puro pragmatismo.

Quizá en vista de esta realidad, se desarrollen nuevas categorías de análisis, todas derivadas del daño que nos ha hecho el rentismo.

Se observa en el escenario una clase política cuyo fin es el saqueo del erario público. Mientras que en el lado opuesto se encuentran los aspirantes a saquear el erario público. Otros por su parte, han logrado un “envidiable” modus vivendi, producto de mesadas del exterior (o viviendo en el exterior) y se dieron cuenta que eso es gracias a la dramática situación política venezolana, de modo que lo menos que quieren es que las cosas cambien.

Lo bueno de todo esto es que definitivamente una nueva generación política (y esto no tiene que ver con edades) está surgiendo. Aún no se ve, pero allí está. Apenas está germinando. El camino será largo. No es hora de ofrecer rapidez y abundancia, es hora de librarnos de la demagogia.

*Politólogo, Presidente Poder y Estrategia