PERTINENCIA POLÍTICA

Publicado el 23.11.2018.9:39 pm

Por Ricardo Ríos Calderón*

¿Se imagina lo pintoresco y curioso que resultaría un personaje que pretenda re-inaugurar  Blockbuster?, ¿o que trate de volver a aquello de “revelamos su rollo de 12 fotos en 19 minutos”? Admitámoslo , aquello tenía su magia, y sí, tuvo sus días de gloria.

Sucede algo similar con los proyectos políticos. Los momentos históricos producen liderazgos, modelos y tendencias, pero la historia no se repite. Puede que a usted le parezca más simpático o atractivo el Cromañón, pero entiéndalo, la evolución es implacable.

En las últimas seis décadas Venezuela ha pasado por –al menos- dos proyectos políticos claramente definidos. Los cuales tuvieron su nacimiento, auge y decadencia. El “Pacto de Punto Fijo”  fue sin duda un modelo viable que tuvo resultados exitosos. Logró grandes avances en materia democrática, logró la pacificación por medio de una política de inclusión a sectores alzados y dejó grandes obras de infraestructura. Es infantil negarlo. Luego, se agotó, llegó su época de decadencia y nos llevó a una nueva etapa.

El chavismo, por su parte, al igual que la era bipartidista, experimentó su nacimiento, auge y decadencia. En el proceso se vivieron momentos de abundancia y se lograron importantes avances en materia social, reconocidos y certificados por organismos internacionales competentes en la materia, como el avance en materia alimentaria y el logro del territorio libre de analfabetismo. Si quiere, desconózcalo, pero en verdad ocurrió. Luego se agotó.

Cuando era adolescente trabajé en un lugar que quedaba junto a un restaurant que sólo vendía pollo y papas fritas. Lo curioso es que el aceite con el cual freían la comida lo cambiaban SOLAMENTE, los días lunes. A comienzos de semana, a medio día, el aroma inundaba las cercanías y seducía e invitaba a comer allí. Ya hacia el sábado, a medio día, el olor era realmente nauseabundo, asqueroso. Afortunadamente no tenía que ir a trabajar los domingos.

A estas alturas de la historia, resulta impertinente plantear como alternativa al país un refrito. Respeto las iniciativas y posiciones políticas de diversa índole, que deben tener cabida en aras de la pluralidad. Pero considero que los refritos no son la alternativa.

No me refiero solamente a grupos como el “Chavismo originario” (en donde estoy seguro hay gente valiosa) sino también al antichavismo furibundo. Estos últimos siguen viviendo en torno a Chávez, y con su odio le hacen un homenaje más grande que el “Cuartel de la montaña”

Urge un cafecito recién hecho, con café auténticamente fresco, recién molido, desechando de una vez por toda la borrita de café que ya no produce el más mínimo aroma, ni color.