Las Cifras del COVID en Venezuela

Publicado el 08.05.2020.12:42 am

¿Son ciertas y/o creíbles las cifras diarias que reporta Jorge Rodríguez -o cualquier otro vocero-sobre el número de casos de COVID-19 en Venezuela? La respuesta casi automática es, al menos, la duda. Cualquiera apelaría al sentido común y se preguntaría ¿Es creíble la vocería de un gobierno que esconde todas los indicadores sociales, económicos y de cualquier índole?

No obstante, las cifras son fáciles  de esconder, maquillar y manipular, pero no así las realidades. Como es bien sabido, la consecuencia última (y más severa) del COVID-19 es la muerte. He allí entonces la primera premisa de estas líneas: Los números son fáciles de ocultar, pero los cadáveres no tanto.

A estas alturas de la pandemia, si Venezuela fuera un país con más casos de COVID-19 que sus vecinos, los muertos serían inocultables. Viene entonces la pregunta, ¿cómo es que en nuestro país, -azotado por una crisis humanitaria compleja, primitivizado, con los servicios básicos entre los más deficientes del planeta- no hay cadáveres a granel por el COVID-19?

La respuesta está en el postulado mismo de la pregunta “Elemental mi querido Watson” diría el personaje literario. La propia crisis humanitaria ha llevado al país a un colapso tal, que nos ha convertido en una sociedad semi-postrada; nos movemos MUY POCO en comparación con nuestros pares latinoamericanos (incluso en comparación de la Venezuela de hace pocos años). Al salir poco, al haberse reducido los eventos sociales, viajes, salidas, etc, obviamente baja el contacto entre nosotros. ¿Absurdo? ¡Midámoslo!

Si tomamos el consumo diario de gasolina en los países de Suramérica y lo dividimos entre el número de sus habitantes, tendremos el consumo per cápita de este combustible en cada uno de los países estudiados. Adicionalmente, hagamos el mismo ejercicio pero esta vez con el nro. de casos de COVID 19 reportado por las respectivas fuentes oficiales, y calculemos la tasa de contagiados de COVID-19 por cada 100 mil habitantes. El resultado lo mostramos en el siguiente gráfico:

Fuente: Banco Mundial / TheGlobalEconomy.com / OMS / Notas de prensa/ Cálculos propios

 

Allí vemos que hay una correspondencia directa (aunque con variaciones en la proporción) entre el consumo diario de gasolina por habitante, y la tasa de contagios de COVID-19, es decir, a mayor consumo de gasolina por habitante, mayor tasa de contagio.

Quizá estos datos que cito no sean la única variable para explicar la tasa de contagios en el continente, pero sin duda se demuestra una contundente correlación.

No quiero que se mal entienda esta cuenta, de modo que toca ser categórico y expreso: Mientras más saludablemente dinámica es una sociedad, mayor es el riesgo de contagio. Ese es un riesgo relativamente bajo en Venezuela en vista que la sociedad está padeciendo una postración económica que nos ha traído al umbral de la hambruna.  Para decirlo más claramente, el “éxito” que muestra el gobierno sobre el mínimo contagio es paradójicamente una confesión del estrangulamiento que nos están haciendo como sociedad. La gran mayoría nos estamos salvando del COVID-19, pero todos (a excepción de la cúpula) estamos siendo sentenciados y condenados a la mendicidad y al hambre hecha epidemia.

 

Ricardo Ríos C. Presidente de Poder & Estrategia. Especialista en análisis de entorno y riesgo político.