¿Hasta cuándo?

Publicado el 12.04.2016.9:36 pm

¿Hasta cuándo?; ¿Cuándo va estallar esto?, son algunas de las verbalizaciones que escuchamos en la calle a menudo, refiriéndose a la situación social, política y económica del país.  Son expresiones de angustia de una parte de la población que se desespera, agobiada por los incesantes cortes de luz, la mala calidad de servicios en general (deterioro al que ahora se suma el internet, la telefonía y la TV por suscripción), por no mencionar los problemas de alto calibre, que son la escasez de alimentos y medicinas, la inseguridad y el alto costo de la vida. Dicho esto, persiste y se enfatiza la pregunta ¿hasta cuándo? Y sobre todo ¿Por qué no ha estallado esto?

La respuesta es sin duda compleja y multi factorial, no obstante hay un elemento que considero clave para explicar la aceptación relativamente pasiva de la situación.

Recapitulemos. En el primer párrafo señalaba la angustia de una parte de la población que se desespera; ¿!una parte!? Se preguntará usted con sorpresa, pues sí, una parte, porque aunque todos, o casi todos padecemos la angustiante cotidianidad, no es menos cierto que la crisis se ha convertido en un modus vivendi, de una parte significativa de la población.

En un estudio realizado por Poder & Estrategia a finales del año pasado, se señalaba que el 19% de la población se beneficiaba (con mayor o menor frecuencia) con la reventa de productos básicos, es decir, bachaquean alrededor de 4 millones de personas, partiendo del universo de la población económicamente activa.

Ahora bien, el bachaqueo y el rebachaqueo es un fenómeno del que se sirven los estratos D y E (sectores más desfavorecidos) aunque paradójicamente este estrato, al igual que el estrato C, son igualmente victimas del bachaqueo.

Estos son datos de quienes se benefician de la reventa de productos básicos, no obstante también hay un grupo considerable –aún no cuantificado- que se sirve de la crisis en una especie de bachaqueo ejercido por la clase media y media alta. Piense por ejemplo en el mercado negro de baterías, cemento, cauchos,  autorepuestos y una larga lista de etcéteras (rubros que por cierto requieren de una capacidad logística y de cierta plataforma) allí también existe un elenco de no pocos beneficiados.

También debemos meter en esta lista a los no menos importantes “bachaqueros de divisas”, que se hacen de la moneda extranjera –a precio oficial-  por medio de cualquier truculencia.

Finalmente están también los sempiternos “empresarios” quejumbrosos de la corrupción pero no pelan una oportunidad para estimular la comisión del funcionario que corresponda.

Si sumamos toda la fauna descrita, probablemente no llegue a ser  más de la mitad de la población inmersa en estas prácticas, pero es un grupo numeroso (por cierto de diversos colores políticos)  que se beneficia de la crisis, y seguramente no trabajará para que las cosas cambien.

Por: Ricardo Ríos Calderón 

Twitter: @riosdefrente