Escenarios: algunas orientaciones

Publicado el 02.06.2020.2:33 pm

Hacer ejercicios prospectivos con cualquier método de planificación estratégica tiene como objetivo trazar orientaciones posibles del devenir, de manera que podamos (como individuos u organizaciones) prepararnos en consecuencia de lo analizado. Los escenarios no son (al menos cuando se trabajan seriamente) una predicción precisa del futuro, no son una respuesta definitiva o la sentencia de un vidente; es más bien el esfuerzo metodológico de sistematizar las variables y los actores del entorno y aplicar ciertas herramientas que permitan hacer estimaciones alternativas de futuros posibles; siempre considerando un abanico de opciones.

Dicho esto, a continuación señalamos tres de los principales (pero no únicos) escenarios posibles que se pueden presentar en Venezuela en los próximos meses, de acuerdo a los análisis realizados en Poder & Estrategia. Muchas veces los escenarios proyectados no son mutuamente excluyentes, es decir, puede presentarse marcadamente una de las opciones, con matices de los otros.

 

E1: ¿Qué pasa si nada pasa?: “Santa anarquía”

Si no se presenta ninguna alteración política al statu quo, es decir, si todo continúa exactamente igual como ahora, sin cambios en hechos políticos relevantes, se prefiguraría una mezcla de Estado fallido con una acentuada fragmentación del territorio. Explico: muchos consideran que la actual situación de Venezuela la hace entrar dentro de la categoría de Estado fallido; ciertamente hay una serie de características que son compatibles con este concepto, no obstante, aún existe un poder coercitivo institucional (aunque con muchas facciones a lo interno) pero en la medida que se incremente el deterioro (bajos ingresos a la República, indisponibilidad alimentaria, fallas de servicios básicos, entre otros) irá mermando la capacidad operativa de ese poder coercitivo, así como los incentivos de quienes detentan los cargos en mantener la coherencia institucional; es decir: sin plata no se mueve la maquinaria y la ecuación que se impondría es pocos recursos = poca lealtad.

Ante esas circunstancias lo esperable sería una fragmentación del territorio, no en términos de nuevas fronteras o declaraciones de independencia de algunos estados, sino más bien, por la vía de los hechos, se acentuarán los caudillos locales, quienes decidirán sobre la administración de “su espacio” al margen de cualquier ley o acuerdo. Esto implicaría, por ejemplo, aranceles especiales en cada estado o municipio, confrontaciones entre diversas instancias, entre otras.

Las consecuencias en la cotidianidad para el ciudadano, sería una realidad aún más desordenada y caótica que la actual, es decir, a las fallas de servicios y las deficiencias del Estado, se sumaría la arbitrariedad de cada autoridad local y/o sectorial para imponer normas y/o medidas que afecten –sobre todo- a la actividad productiva y comercial en búsqueda de alguna forma de financiamiento al aparato institucional del caudillo en cuestión.

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E2: El derrocamiento

Las referencias históricas sobre los regímenes políticos similares a los que hoy vive Venezuela (Demagogia extrema que deriva en caos y el caos lleva a la instauración de regímenes autoritarios, ya sea oligárquico o tiránico) señalan que este tipo de situaciones tienen (por lo general) dos tipos de desenlace: El demagogo, abrogándose el derecho de interpretar a la masa concentra todo el poder, ó una élite económica, por medio de las armas y con apoyo externo, se alza con el poder instaurando un “autoritarismo oligárquico”. Este “retrato hablado” (pintado por Norberto Bobbio a su vez tomado de G. Fasso) nos ayuda a prefigurar este segundo escenario.

En este caso, un sector de las fuerzas políticas internas (los factores de poder cuyo rostro posicionado, por ahora, es Juan Guaido) con apoyo de los factores geopolíticos hegemónicos de occidente (encabezado por EEUU) lograrían tomar el poder. La fuerza de las armas no es la única vía por las cuales pudiera este sector tomar el poder, no obstante, siendo cónsonos con la cita metodológica (Bobbio-Fasso) proyectamos esa opción como la vía a través de la cual tomarían el poder. Siendo de esta manera, la consecuencia sería un cambio abrupto que, tanto para tomar el poder (viabilidad) como para mantenerlo (estabilidad) será necesaria una dosis de violencia armada por un lapso incierto.

Un escenario como el descrito, implicaría una inmediata reorientación y re estructuración del Estado, proceso que sería complejo, no carente de dificultades políticas, sociales y económicas de duración considerable; pero que contaría con el acompañamiento de un sector de occidente, encabezado por EEUU.

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E3: La negociación parcial

La cúpula en el poder es cada vez más agresiva y se impone (cada vez con más frecuencia) por medios coercitivos, fundamentalmente policiales. No obstante, al hacer un balance de los últimos meses, ha perdido mucho margen de maniobra (principalmente en el ámbito internacional) y esto puede ser un incentivo determinante para que, desde la propia cúpula, se busquen alternativas para desencadenar una nueva situación.

Divide y vencerás, sería el resumen de este escenario. En tal caso, la cúpula buscará negociar, tanto internamente como externamente, con factores que estén dispuestos a negociar y que ganen algo con este posible acuerdo.

En el ámbito internacional (que es el más apremiante para quienes gobiernan) podrían negociar con algunos capitales que estén dispuestos a invertir y aprovechar la precaria situación de Venezuela, pues –paradójicamente- en vista de las circunstancias del país, hay actores y capitales que ven una enorme oportunidad en Venezuela, sobre todo bajo la conocida  premisa económica de “alto riesgo = alta ganancia” no obstante, ese alto riesgo no puede ser infinito, y hay que atenuarlo; además hay que “potabilizar” las posibilidades de hacer negocios con el gobierno venezolano, y eso no es posible en las actuales circunstancias, habría que, al menos, tener un nuevo parlamento. Con una nueva Asamblea Nacional, ciertos capitales y actores, pueden construir “la veredita” para hacer negocios con Venezuela. Algo similar a lo que ha logrado Cuba con ciertos países de la Unión Europea.

Ahora bien, un nuevo parlamento pasa por unas elecciones que, como en las promociones, ciertas condiciones aplican, para que  la estrategia calculada tenga resultados.  Esas condiciones serían (entre muchas otras) un nuevo CNE con rostros tolerados por una parte del mundo político nacional, y sobre todo, la participación de los principales partidos políticos de oposición. Obviamente, Voluntad Popular sería excluida de este cálculo. La gran incógnita del caso (y variable fundamental para esta ecuación) es ¿participará AD, UNT y PJ?

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Este esfuerzo de sistematización que esboza estos tres escenarios (con basamento académico y metodológico) no le hemos agregado probabilidad de ocurrencia (pero por supuesto que unos son más probables que otros, calculo que también forma parte del trabajo que hemos realizado) de modo de “pintar el paisaje” completo. De igual modo (en este resumen) no le hemos agregado juicios de valor ni análisis adicionales sobre cuál sería el escenario más o menos positivo o perjudicial para nuestro país y sus derivaciones posteriores, de tal modo que el lector haga su propio ejercicio prospectivo a partir de lo aquí presentado y sea quien elabore esa conclusión.

 

Ricardo Ríos C. Presidente de Poder & Estrategia. Especialista en análisis de entorno y riesgo político.