Caracterización en la coyuntura electoral

Publicado el 18.06.2020.10:25 pm

Cuando inició la pandemia del COVID-19 de este lado del mundo se creía que la principal y más grave afección era de tipo respiratorio, de modo que todos los esfuerzos y tratamientos se enfocaban hacia las vías aéreas. Posteriormente (creo que los italianos) se percataron (con sistemática investigación) que lo respiratorio era consecuencia de un problema vascular que causaba la enfermedad. Esto llevo a un cambio radical en el tratamiento y los resultados fueron notables, la tasa de mortalidad bajó significativamente. La moraleja es clara, un adecuado diagnóstico producto de una detallada investigación, pueden hacer la diferencia

La adecuada caracterización del modelo político que gobierna Venezuela es fundamental para trazar las estrategias políticas correctas que nos ayuden a salir del laberinto y construir una alternativa. En ocasiones esto se percibe como un debate académico estéril, lejano, innecesario y hasta ocioso; entonces lo desechamos mientras nos ocupamos de la urgencia y nos avocamos a tratar de resolverla.

El nombramiento del nuevo CNE por parte del TSJ, es sin duda una maniobra que busca continuar garantizando el control absoluto del ente electoral y a su vez, dejarle claro al país de qué lado está la hegemonía, recordarlo, ratificar la imposición sobre el resto de los factores políticos del país. La maniobra viene en combo con la decisión de reducir a AD -Acción Democrática- y PJ -Primero Justicia- (principales partidos opositores) a unas barajitas presentes en un tarjetón. Esto último es clave para desmotivar completamente la intención de voto opositor, de tal modo que el acto “electoral” sea irrelevante y sin sorpresas.

En los últimos años el país ha vivido una transición que nos llevó desde un autoritarismo competitivo, en el que diversos factores podían ganar elecciones tal como la AN de 2015, hasta esta nueva coyuntura electoral en la cual se quieren garantizar que el Statu quo no corra el mínimo riesgo ni alteración. ¿Cómo se llama esta nueva situación? ¿Cómo caracterizarla?

Hay un par de referentes teóricos que pueden ayudar a esta tarea, particularmente nos parece pertinente destacar la conclusión que hace el francés Maurice Duverger en su libro “Los partidos políticos”: “Un régimen sin partidos, asegura la eternización de las élites dirigentes” esta sentencia lapidaria de Duverger no es una caracterización; pero sin duda orienta sobre el riesgo que implica una sociedad sin sistema de partidos. El régimen de Maduro ha logrado avanzar hacia la casi extinción de los partidos, es una iniciativa sistemática que apunta hacia una sociedad totalitaria, cuya imposición no habría sido posible sin el estrecho vínculo con el gobierno totalitario cubano.

Partiendo de ese último elemento, consideramos que nuestro caso (el régimen venezolano) se asemeja mucho a lo que Piero Ostellino definió como “Estado Satélite” cuya caracterización citamos a manera de cierre:

 “se refiere a la condición para colonial de sujeción y dependencia de un Estado respecto a otro, cuya actividad política, económica y militar depende del Estado dominante (…) se distingue de la colonización tradicional en cuanto es asimilable más a la dominación que a la explotación-aunque comprende también ese componente-  y se coloca más hacia la influencia política y militar. El Estado Satélite no ejercita una política exterior autónoma, ni tiene un modelo autónomo de organización interna propio, aunque conserva formalmente simulacros de independencia y soberanía nacional. Esta condición de dependencia se realiza a través de un sistema de administración para-fiduciario por medio de elementos autóctonos designados por el estado Dominante. La dominación se realiza bajo la forma de control ideológico, político económico y militar por parte del Estado hegemónico”

¿Se parece o no se parece a nuestro caso?

Ricardo Ríos C. Presidente de Poder & Estrategia. Especialista en análisis de entorno y riesgo político.