Big data en tiempos de autoritarismo

Publicado el 06.07.2020.6:11 pm

“No todo lo técnicamente posible;

 es éticamente deseable”

 

“La democracia está erosionada” es la conclusión del documental “El gran hackeo” que cuenta la historia de la empresa Cambridge Analityca, quienes (en alianza con Facebook) utilizaron información personal (se suponía que privada) para manipular la opinión pública en los procesos electorales de distintos países, incluidos Estados Unidos y Reino Unido. La cosa fue un escándalo por que en esos países se toman muy en serio la privacidad personal. En el caso de Estados Unidos, la empresa logró el acceso a los datos privados de 50 millones de personas (en un país de más de 320 millones) Es decir, con la data de alrededor del 10% de la población,  obtuvieron información más que precisa para modificar la conducta del electorado.

¿Qué pasaría entonces si existiera un caso en el cual se tenga acceso a la información privada,                – incluso íntima – del 70% de toda una sociedad? ¡Bienvenidos a Venezuela!

Los límites para tener acceso a casi cualquier información, son sólo éticos y quizá jurídicos, porque técnicamente es posible; estamos hablando del “Sistema Patria” en el cual están registrados un poco más de 20 millones de venezolanos y que es una plataforma con una robustez informática superior a la de todos los bancos privados y públicos del país. En este sentido, la información personal disponible (y la capacidad técnica para acceder a ella) es una realidad. ¿Los límites? La ética de quienes gobiernan.

Pero; ¿Qué tanto pueden saber de nosotros quienes manejan el Sistema Patria? A continuación dejamos una dramatización que ilustra de lo que se trata la privacidad y el uso de la Big data en el caso mencionado:

Operadora: ¡Buenos días Señor Pedro! Lo estamos llamando desde el Sistema Patria para desearle un feliz Cumpleaños, también le enviamos una tarjeta a su correo electrónico.

Pedro: Bueno, pues, muchas gracias. Ahorita no puedo hablar, estoy enredado porque…

Operadora: Entiendo, hoy tempranero como siempre, está echando su gasolina a las 7 de la mañana, como todas las veces  este mes. Aunque sin ir muy lejos ¿no?, porque no ha gastado ni un tanque, solo 27 litros en las dos ocasiones que puso en la misma bomba a 4 cuadras de su casa.  Bueno también es que a esos Toyota Corolla del 2012 les rinde mucho la gasolina.

Pedro: Ese no es su problema…

Operadora: Claro que no, aquí estamos para ayudarlo. ¿Cómo está su esposa? ¿La Señora Gabriela?, ¡ella si se gastó los 120 litros completicos de este mes!  Para el viaje a Valencia y la ida a La Guaira. El día que fue a Valencia seguro a Usted le tocó dormir solito, porque ella echó gasolina al otro día en la mañanita en la entrada de Maracay, y usted no estaba con ella, porque usted compró un paquetico de condones en la farmacia del Centro comercial que queda frente a su casa la noche anterior, ¡no seria para usarlos con ella! Que ya está en edad de menopausia.

Pedro: ¡Váyase al mismísimo c…!

Operadora: No se moleste Sr Pedro, no hay de qué avergonzarse, todo lo contrario, a su edad y con la insuficiencia cardíaca que usted tiene, no padecer disfunción eréctil es una bendición.

Pedro: ….

Operadora: ¿Aló? ¡Ay señor Pedro no me asuste! … menos mal que si le pasa algo puedo llamar de una vez al Dr. Sandoval, su cardiólogo, según los datos que tenemos aquí. Miré, yo se que se molestó por lo de los condones; le doy un consejo, para la próxima no los compre escaneando el carnet, en vez de usar el QR, transfiéralos a su  cuenta del Banco Provincial, que tiene tiempo que no la usa.

Pedro: #$%&%/!!!

Operadora: No hay necesidad de la grosería Señor Pedro, aunque yo en su lugar también estaría de mal humor, esa broma que le echó Teresita saliendo preñada antes de terminar la universidad, pero bueno vea el lado positivo, al menos va a tener su bono por esa parte. ¡A la muchacha no la pelaron a pesar de la obesidad que reporta!, pero no se preocupe los nietos son una bendición. …Ah señor Pedro, una última recomendación, a principios de mes, cuando compra  la medicina del corazón, no pague con el Biopago en la Farmacia la Santísima, mire que esa gente no es confiable, y Ud. sabe, eso de dejar la huella dactilar en cualquier sitio es delicado, mire que uno debe preservar esas cosas que son muy privadas, no vaya a ser que caiga en manos de cualquier inescrupuloso.

¿Los límites? La ética de quienes gobiernan.

Ricardo Ríos C. Presidente de Poder & Estrategia. Especialista en análisis de entorno y riesgo político.